¿Cómo veríamos un eclipse lunar desde la propia Luna?
Seguramente se vivirían los eclipses con la misma, o incluso mayor, expectación que desde la Tierra por su espectacularidad.
Nuestras inmediaciones:
En un principio percibiríamos la Tierra nocturna con total normalidad, como cualquier otra noche de Luna Llena, eso sí veríamos un planeta tres veces y medio más grande que el astro rey. Nuestro original lugar de observación sería de un tono gris-blanquecino muy brillante, al recibir la luz solar en toda su superficie con gran intensidad al carecer de atmósfera. En el momento en que empezase la ocultación del Sol por parte de la Tierra veríamos avanzar una sombra oscura en dirección Este. Una vez que estamos llegando al máximo del eclipse, la luz solar se refractaría en la atmósfera terrestre que nos llegaría con un color rojizo. Pero aún queda lo mejor...
La imagen de nuestro planeta:
Con una iluminación desde la parte trasera contemplaríamos como la atmósfera de la Tierra brilla con todos los colores posibles de un atardecer alrededor del oscuro orbe y una débil corona solar, superando el limbo atmosférico y extendiéndose por el espacio para mostrar un singular eclipse total de Sol, como los terrestres pero con un toque de atardecer global fantástico tanto selenita como terrenal.
Todos estos tonos de rojo que veremos en nuestro entorno y en la atmósfera terráquea estará condicionado por la cantidad de polvo atmosférico. De ahí que dependamos de la Tierra en todo momento para poder observar un color rojo más o menos oscuro, es decir, cuanto más polvo haya más oscuros serán nuestro eclipse y el limbo.